Desde siempre los carnavales han sido una de las festividades más esperadas. A finales del siglo XIX Barquisimeto celebraba con gran pompa estas fiestas y tal fue el caso del Gran Carnaval de 1880, organizado por el doctor Antonio María Pineda, entre otros. Pero fue el siglo XX el verdadero testigo de las grandes celebraciones carnestolendas
En 1913 se utilizaron por primera vez automóviles en los desfiles de Carnaval en la Calle del Comercio. La década de 1920 vio generalizarse estas festividades en todo el territorio nacional. En 1928 se celebró el que sería el Carnaval más recordado en Barquisimeto por muchos años.
El reputado doctor Honorio Sigala fue el presidente del Comité Organizador, quien contó además con el apoyo del presidente o gobernador del estado Lara, general Pedro Lizarraga. En su primera página El Impulso reseñaba en detalle aquel importante acontecimiento
Amalia I fue electa reina en un evento realizado en el Cine Circo Arena ante un nutrido público. La opulencia y el populacho se unieron sin distinciones a la magna celebración y la céntrica Calle del Comercio se convirtió en el epicentro de las comparsas y caravanas.
Lo más moderno del parque automotor de aquel entonces se dispuso para la confección de las carrozas que circularon por el centro de la ciudad en aquella colorida celebración. No hubo consecución de aquella gran fiesta que alegró el corazón de los barquisimetanos, pues al año siguiente fue designado presidente del estado Lara el general Eustoquio Gómez y no se registró una celebración tan grande como la de 1928 durante muchos años.
El nuevo mandatario no estaba dispuesto a gastar dinero en «bochinches callejeros» y mientras tanto su primo Juan Vicente celebraba el Carnaval a lo grande en Maracay.