Ahora que el doctor José Gregorio Hernández ha sido elevado a los altares como el primer santo de Venezuela, conviene tener presente que este destacado médico se identificó plenamente con Dios y, mediante la fe y la caridad, desarrolló una labor cristiana hacia el prójimo, condiciones que hacen falta en este momento en este país.
Al hacer esta declaración al ser entrevistado por El Impulso, el Arzobispo de Barquisimeto, monseñor Polito Rodríguez Méndez, quien está al frente de la Iglesia en nuestra región desde el 17 de agosto del año pasado, se mostró muy complacido de que el respetado, milagroso y venerado médico de los pobres sea el mayor ejemplo que tengamos los venezolanos como persona entregada a la caridad y al bien de los demás.
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¿Qué representa para usted, monseñor, como venezolano y especialmente como arzobispo de la Arquidiócesis de Barquisimeto, que el doctor José Gregorio Hernández Cisneros, haya sido elevado a los altares como el primer santo de Venezuela?
Primero, hay que dar gracias a Dios por esta decisión tomada por la Iglesia Católica, gracias a la santísima virgen y gracias al Papa Francisco, que a pesar de la enfermedad que le está afectando en este momento, ha tenido a bien firmar el decreto para la canonización del doctor José Gregorio Hernández Cisneros. Para mi, y creo que para todos los venezolanos creyentes en nuestra religión, representa el ícono de la espiritualidad, de la constancia, la perseverancia y de todas las virtudes que deben tener los católicos, de la responsabilidad, de la dedicación al estudio y al trabajo, del estudio; pero, sobre todo de la intimidad con Dios, de esa identidad y transparencia con Dios, y el seguimiento que ha tenido y lo llevó hacia Dios. Todo eso le permitió encontrarse con el prójimo y dedicarle su atención.
Como sabemos, se caracterizó por hacer el bien a los demás sin pedir nada a cambio y esa característica le granjeó ser considerado el médico de los pobres. Ha sido el hombre que ha sabido integrar la ciencia con la razón y la fe. De manera que nos alegramos y felicitamos a todo el pueblo que cree en Dios y que peregrina en nuestro país, y especialmente aquí, en nuestra Arquidiócesis de Barquisimeto, ejemplo de catolicismo para toda Venezuela. Esperamos ahora la fecha de la canonización. Como es sabido, estos son asuntos propios que se dan en el Vaticano. Cuando se producen las canonizaciones corresponde especialmente al Papa el oficio correspondiente. Pero, cuando son las beatificaciones normalmente se hacen en el país de origen; de hecho ya tuvimos aquí, en nuestro país, la beatificación del doctor José Gregorio Hernández por mandato del Papa y fue hecha por el Nuncio Apostólico, Aldo Giordani, que en paz descanse.
Ahora esperamos con alegría la fecha y en este sentido estoy seguro que a finales de año tendremos ya la canonización. Aprovechó la oportunidad, a través de este gran medio, para decirles a los larenses que estén atentos, que se mantengan a la expectativa, porque cuando tal orden se oficialice, nosotros tenemos que elaborar un plan de trabajo. de pastoral en la Arquidiócesis, a fin de que la canonización se convierta en un acto de fe e identificación con Dios. Seguramente habrá una gran misa, donde participará el clero y la feligresía muy entusiasta porque nosotros tenemos la experiencia de la asistencia masiva por la tradicional visita de la Divina Pastora.
Será impresionante la nueva convocatoria que hará la Iglesia para la canonización. Esa experiencia no podemos desperdiciarla. Y desde ya le hago un llamado a todos los venezolanos para que nos unamos firmemente, con un objetivo común, como es ser coherentes con nuestra fe en Dios. Y saber que sólo Dios nos ilumina en los s difíciles y oscuros que se nos presentan.
Monseñor Rodríguez Méndez dijo, al final de su diálogo con El Impulso, que hoy el doctor José Gregorio Hernández se erige como ejemplo para todo el país, sobre todo como persona dedicada al estudio, a la investigación, a la ciencia, a trabajar por la salud y, sobre todo, a hacer el bien sin distingo alguno. Ese ejemplo nos tiene que llevar a ser cada vez mejores personas y, por supuesto, mejores venezolanos.