El presidente de Argentina, el ultraderechista Javier Milei, advirtió a sus compatriotas que el país se encuentra en una situación crítica y afirmó que para atajar la inflación y enderezar la economía deberá tomar medidas de ajuste impopulares que causarán dolor.
Milei, de 53 años, se dirigió a miles de seguidores que le escucharon en un escenario montado a espaldas del Congreso, donde juró como presidente por un periodo de cuatro años en reemplazo del peronista Alberto Fernández (2019-2023).
El líder de La Libertad Avanza afirmó que con su llegada al poder comenzó una nueva era que pone fin a décadas de decadencia en el país sudamericano, mientras los congregados ondeaban banderas argentinas y gritaban “Libertad, libertad”.
Milei, el primer economista que llega al poder en Argentina, dijo que comenzó un periodo de “paz y crecimiento”, el cual dejará atrás «décadas de fracasos, peleas intestinas y disputas sin sentido que han destruido” al país.
El dirigente, que dio un discurso enfocado en la crisis económica, advirtió que su gobierno no tolerará “a quienes usen la violencia o la extorsión” para obstaculizar el cambio del actual modelo populista que se ha propuesto concretar durante su gestión.
Destacó que su país enfrenta una herencia nefasta del gobierno centroizquierdista que lo antecedió, en la que destaca el abultado déficit fiscal y una inflación galopante, que hoy es de más de 142% anual y que podría desbocarse generando un escenario hiperinflacionario.
“El gobierno saliente nos ha dejado plantada una hiperinflación», dijo Milei, quien señaló que su “máxima prioridad es hacer todos los esfuerzos posibles para evitar semejante catástrofe” que -según afirmó- llevaría la actual pobreza que afecta a más de 40,1% de la población al 90%.
Milei acotó que aunque a corto pazo “la situación empeorará… luego veremos los frutos de nuestro esfuerzo habiendo creado las bases de un crecimiento sólido y duradero”.
Al defender la inevitabilidad de las políticas de ajuste, el mandatario aseveró que «la propuesta sensiblera progresista cuya única fuente de financiamiento es la emisión de dinero» derivaría en una hiperinflación que llevaría a Argentina a la peor crisis de su historia y lo equipararía «con la oscuridad de la Venezuela de (los presidentes Hugo) Chávez y (Nicolás) Maduro”.
“La única opción posible es un ajuste ordenado y que caiga con todas sus fuerzas sobre el Estado y no sobre el sector privado”, subrayó el ultraliberal.