La Madre Carmen Rendiles será la primera santa venezolana luego de que el lunes 31 de marzo El Vaticano anunciara que el Papa Francisco aprobó la canonización de la religiosa venezolana cuya vida de servicio y dedicación ha sido reconocida por la Iglesia Católica.
Este anuncio marca un hito histórico para Venezuela, que celebra a su primera santa pocas semanas después de que la Santa Sede anunciara la canonización del Dr. José Gregorio Hernández.
Una vida dedicada al servicio
Carmen Elena Rendiles Martínez, conocida como la Madre Carmen Rendiles, nació en Caracas el 11 de agosto de 1903. Desde joven, mostró una profunda vocación religiosa y un fuerte compromiso con los más necesitados.
Fundó la Congregación de las Siervas de Jesús de Venezuela, una orden dedicada a la educación y el servicio social, dejando un legado imborrable en Venezuela, Colombia y Ecuador.
Emoción en la Comunidad Tarbesiana
La noticia de la canonización de la Madre Carmen Rendiles ha generado una gran emoción en la comunidad Tarbesiana. La Hermana Aida Mercedes, subdirectora del Colegio Inmaculada Concepción, expresó la alegría de las religiosas y de la comunidad por este reconocimiento.
«Estamos profundamente emocionadas y agradecidas por este regalo para Venezuela», declaró la Hermana Aida Mercedes. «La Madre Carmen fue alumna del Colegio El Paraíso de las Hermanas de San José de Tarbes, y su vida es un testimonio de los valores que inculcamos en nuestras instituciones».

Amor y entrega al servicio de los necesitados
La Hermana Aida Mercedes destacó las virtudes heroicas de la Madre Carmen, describiéndola como una persona dotada de un «amor a los pobres sin límites» y explicó que a pesar de su deseo de unirse a las Hermanas de San José de Tarbes, una discapacidad congénita en su brazo izquierdo le impidió hacerlo.
«En ese momento el Ministerio de Instrucción Pública prohibía a las personas con una discapacidad física evidente trabajar con enfermos y dar clases», el principal trabajo de las Hermanas de San José de Tarbes en Venezuela, explicó la religiosa.
Sin embargo, este impedimento no la apartó de su camino espiritual sino que en 1927 se une a la Congregación de las Siervas del Santísimo Sacramento y en 1965 fundó la Congregación de Siervas de Jesús de Venezuela en el año 1965.
Celebración en las religiosas venezolanas
La Hermana María Magdalena Terán, de la Congregación de las Siervas del Santísimo Sacramento y directora del Colegio Nuestra Señora de la Paz, expresó la inmensa alegría que embarga a la comunidad religiosa venezolana. «Para nosotros, como religiosas, fue una alegría muy grande tener una religiosa venezolana santa», afirmó.
Además, destacó las virtudes heroicas de la Madre Carmen Rendiles, especialmente su caridad, humildad y amor al prójimo. «Siempre nosotros tenemos que ser caritativos y para llegar a una santidad tenemos que ser una persona muy caritativa, una persona muy humilde, una persona que ame al otro, que ame al prójimo», explicó.
Influencia en las vocaciones
Las religiosas también expresaron su esperanza de que la canonización de la Madre Carmen Rendiles impulse un aumento en las vocaciones religiosas, especialmente en Venezuela y destacaron que su vida es un ejemplo para las nuevas generaciones.
«Ojalá que ella nos alcance las bendiciones que necesitamos de tener vocaciones para que nuestra congregación continúe en el tiempo y perdure», declaró la Hna. Aida Mercedes.
La directora del Colegio Nuestra Señora de la Paz recordó que la vida de la Madre Carmen Rendiles es un ejemplo de santidad y sacrificio. Asimismo, precisó que la canonización de la Madre Carmen es un mensaje especial para Venezuela en este año, un recordatorio de que «Jesús también nos dijo que podíamos ser santos«.
Un legado que perdura
La Madre Carmen fue una educadora visionaria, cuya labor transformó la vida de innumerables jóvenes y contribuyó al desarrollo de la educación venezolana. Su dedicación a la educación y su incansable trabajo por los más vulnerables la convirtieron en un ejemplo de amor y servicio.
El legado de la Madre Carmen Rendiles perdura en las instituciones que fundó y en el corazón de quienes conocieron su obra. Su vida es un ejemplo de entrega y servicio, y su canonización es un reconocimiento a su incansable labor por los más necesitados.