Una madre desesperada y cansada de pagar “causa” porque su hijo permanezca con vida en la Penitenciaría General de Venezuela (PGV) en Guárico, exigió el pronto traslado para el Centro Penitenciario David Viloria, conocido como Uribana.
Según ella, su hijo se fue en uno de los autobuses que salieron los días en que 50 reclusos tomaron el cóctel de la muerte. “A él lo tenían en el portón y lo querían obligar a tomarse esa bebida por lo cual prefirió irse pensando en que lo devolverían pero no fue así”.
Dijo que el día que llegó a la PGV le dieron un cuchillo y un arma de fuego, “pero él no la aceptó porque en su vida ha usado algo así. Él tiene tres años privado de libertad y fue porque lo sembraron”, confesó la dama.
Explicó que sus abogados han pedido el traslado nuevamente pero en Uribana no lo aceptan.
“Aún no dan las razones por las cuales no lo dejan pero es muy fuerte todo esto. Tengo que pagar semanal para que no le hagan daño, además del gasto para la comida y cuando yo viajo. Allá hay régimen abierto y no es lo mismo; todo es muy peligroso”. Pidió a las autoridades la ayuden para regresar a su hijo.