Recientemente escuché esta frase de voz del gran educador: Miguel Ángel Cornejo en su obra, “El Poder del Tiempo”. Les confieso que escuchar esas palabras me conmovió y me hizo reflexionar en torno al tiempo y al poco valor que le concedemos. Frecuentemente, cuando somos jóvenes, restamos importancia al tiempo y a su poder, el poder del tiempo es muy grande, infinito diría yo.
En uno de sus temas musicales el artista Juan Gabriel, hace referencia a este recurso cuando expresa: “Abrázame que el tiempo pasa y el nunca perdona”. ¿Aprovechamos nosotros realmente nuestro tiempo?, ¿Le concedemos el peso real que tiene en nuestras vidas? Creo que en la mayoría de los casos no lo hacemos, lo subestimamos. No tomamos en cuenta sus avisos, pensamos que nos será eterno, que nos será infinito, ilimitado.
Nada más alejado de la realidad, muchas veces ese tiempo se nos escurre entre las manos, no abrazamos a nuestros seres queridos, cuando el tiempo se los lleva lo lamentamos, pero es tarde. Los proyectos de vida pueden quedarse solo en planes, por la no optimización de nuestro tiempo. Como un reloj de arena se nos va consumiendo la vida. Así es, el tiempo se la lleva consigo, pasan los años.
Con los años nuestro cuerpo acusa el paso de ese tiempo, se resiente, nos volvemos débiles arrugados, envejecemos. Envejecen con nosotros nuestros amigos y familiares más queridos, los que tienen la fortuna de hacerlo, otros parten al encuentro del Señor, antes que nosotros. Ya nos tocará alcanzarlos, eso es seguro. Los objetos, los lugares tampoco son ajenos a esta realidad, dicen que en el pasado se habla un idioma distinto. Y es cierto, en el pasado todo es diferente.
Al tiempo hay que tomarlo con fuerza, hacerle sentir que somos poderosos también, que sepa que lo entendemos, que nos importa. No se puede perder un minuto, el minuto que pasó, no vuelve jamás. El lado positivo son los avances, la tecnología, las ciencias, todo se transforma con este recurso, miramos al pasado y lo notamos, hoy tenemos muchos avances. La televisión, el computador personal, los automóviles, son muchos los artículos que con el paso del tiempo se han ido mejorando y perfeccionando.
Sólo me queda por decirles que aprovechen su tiempo, no lo dejen ir. Denle cariño a sus seres queridos, ejecuten sus planes, no los dejen para “mañana”, puede no haber otro día. Vivamos al máximo, siempre podemos hacer más de lo que hacemos, hay que ser exigentes con uno mismo. Vivamos más para nosotros, para los nuestros. No olviden que nuestro tiempo es nuestro tiempo, no hay otro. No hay tiempo que perder, ahora o nunca.
#opinion: Dios perdona, el tiempo no por: Emigdio Castillo
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