Con esta sentencia, preocupante y verdadera, comenzó a contestar preguntas Antonio López Ortega, especialista en temas de cultura y ciudad que visitó EL IMPULSO para ofrecer una conferencia cuya etiqueta, provocadora como él mismo reconoció, convocó la reflexión de los presentes.
Un rito nupcial: cultura y ciudad, fue el nombre dado al encuentro realizado en el tercer piso de este periódico, en la Sala Alternativa de la Fundación Juan Carmona.
«Los conceptos de cultura y ciudad están íntimamente relacionados. Hay una implicación muy estrecha entre ambas definiciones, por eso lo veo como una relación indisociable».
Antonio López Ortega cursó estudios de licenciatura y maestría en Estudios Hispánicos en la Universidad de la Sorbona de París, además de haber sido asesor comunicacional de numerosas instituciones de la capital del país, además de gerente general de Fundación Bigott.
Durante su ponencia el inicio estuvo marcado por las definiciones. «Cultura, según la Unesco, es lo que proporciona al hombre la capacidad de reflexionar. Lo que hace que seamos seres humanos racionales, dotados de juicio crítico y sentido de compromiso moral. Es a través de la cultura que el hombre se expresa, es consciente de sí mismo, reconoce su imperfección, cuestiona sus actos, busca incansablemente nuevos significados y produce obras a través de las cuales trasciende sus limitaciones».
Por otra parte, está la condición urbana dominante en el mundo «porque actualmente la mayoría de la población sobre el planeta vive en zonas urbanizadas, en ciudades».
Es por ello que, dentro de una ciudad, toda política cultural debe tener un enfoque integrado pues redundará en el desarrollo de la misma.
Criticó que en países latinoamericanos, en particular Venezuela, se piense en políticas culturales sin tomar en cuenta a quienes precisamente hacen cultura.
Más adelante, López Ortega engloba al hecho cultural en un todo integrado, en el cual no sólo las manifestaciones artísticas como danza, pintura o fotografía componen un concepto que trasciende hasta la vida cotidiana del ser humano. Clasifica el «consumo cultural» en actividades como ir a misa, pasar tiempo en videojuegos hasta por supuesto leer un libro.
Crecimiento urbano
El crecimiento de una ciudad puede ser a consecuencia de explosiones y afirmaciones culturales. Ahora pienso en la transformación de la ciudad en la época del Renacimiento donde mucho tuvo que ver el esplendor artístico.
También ocurre cuando las ciudades en sí logran desarrollos desde el urbanismo, por ejemplo la Caracas del ’67, cuando cumplió 400 años. En América Latina el equivalente al desarrollo cultural era el modernismo arquitectónico.
Toda esa evolución que hoy conocemos en ciudades precisamente como Caracas está deteriorada. Sin embargo, eso que alguna vez fue signo de un avance progresivo y sostenido, convocó experiencias culturales hoy vigentes como las obras disgregadas en la Ciudad Universitaria.
El urbanismo atrae la cultura. Es decir, ciudad con evoluciones convocará la mirada de artistas que deseen colocar sus obras en la escena urbana.
En el municipio Chacao, Área Metropolitana de Caracas, existe una «humilde» y positiva iniciativa anual denominada Cultura Chacao, de la cual se beneficia altamente la ciudad.
Emula actividades culturales de Francia y España realizadas habitualmente hacia el mes de octubre, donde el arte se va a la calle y permite que el ciudadano sea capaz de caminar en el espacio público hasta altas horas de la noche y aprecie manifestaciones diversas a lo largo de su recorrido.
«Los resultados se pueden evaluar en la reacción que genera en la gente. Ya que poder caminar desde las 8:00 de la noche hasta las 2:00 de la madrugada con arte por todos lados, cumpliendo una ruta, es un descubrimiento, una retrospección de la ciudad y eso el ciudadano lo agradece».
Cultura Chacao hace ver lo encerrado que está el ciudadano. Por eso adquiere una dimensión importante que valdría replicar en otras zonas del país, porque cuando no hay cultura en la ciudad, ésta muere, se va a un proceso de deterioro como en el que está Caracas.
Ejercicio ciudadano
A juicio de Antonio López Ortega, el espacio público en las ciudades venezolanas está secuestrado. «Ya no le pertenece al ciudadano, ni a la ciudad. Sino a otras fuerzas. Esa es una pequeña muerte que por ejemplo Caracas está viviendo, con una de las oleadas más fuertes de deterioro. Estamos secuestrados por la presión y el estrés».
A veces siento que la ciudad es muy poderosa y noble por haber recibido tanto maltrato y mantener ciertos signos y cierta majestad. En Caracas ese valle, la vegetación, el Ávila. Pero esa ciudad, y en general todas, están ahora hostigadas por muchos factores.
Pero hablando de ciudad y ciudadanía, el invitado trajo al público algunas otras definiciones.
La ciudadanía, según Jordi Borja, es un status, un reconocimiento social y jurídico. Los ciudadanos son iguales entre ellos. En el mismo territorio, sometidos a las mismas leyes, todos deben de ser iguales. La ciudadanía acepta la diferencia pero no la desigualdad.
Agrega, citando al mismo autor, que «la expresión concentrada de la diversidad cultural se da preferentemente en las ciudades, receptáculo y crisol de culturas, que se combinan en la construcción de un proyecto ciudadano común».
La ciudad es donde se reciben las diferentes culturas, el marco de vida que hace posible la libertad. Ha sido históricamente el ámbito de la ciudadanía, es decir, el territorio de hombres y mujeres libres e iguales.
«El ciudadano es el gran custodio llamado a proteger el sitio donde vive. Porque lo urbano está determinado por la conducta, es una forma de vida».
Barquisimeto con buen pie
López Ortega tiene de Barquisimeto una lectura histórica de los últimos 10 ó 15 años. «Veo aquí una pequeña transformación. Veo algo importante en el ornato urbano, en las áreas públicas como plazas y parques. Siento que hay ciertas cosas como monumentos de calle, monumentos públicos, que están bien. Pero no sé si está en toda la ciudad. Yo lo veo en el este. Pero estoy extrañando una oferta cultural más fuerte desde lo público hacia la ciudadanía, más activa».
Eso tiene que ver con tomas de calle, festivales con una lectura pública que convoquen e involucren a una mayor cantidad de gente.
Aquellos datos que a mediados del año pasado reveló la fallecida museógrafa Miryam Robles, sobre las 100 obras de arte disgregadas en Barquisimeto, le pareció un dato interesante de considerar. Más aún en la necesidad de articularlas de manera efectiva para un ciudadano que necesita educación.
«Me parece notable que Barquisimeto pueda contar con un patrimonio importante de 100 obras públicas». Y que no haya una articulación, entre ellas forma parte de las medidas a tomar de forma inmediata.
La cultura en la ciudad debe plantearse como una cartografía, con una interacción que tiene que ver con rutas, recorridos, urbanismo, eso hace falta para que las obras hablen entre sí. Que estén articuladas. Ese esfuerzo desde la perspectiva del urbanismo hace falta. Y pareciera que el ciudadano no está en cuenta de eso.
Aporte de los que saben
Las universidades, los gremios y las instituciones privadas deberían jugar el papel que tienen en toda urbe moderna, porque son los grandes asesores de la gestión urbana.
Por ejemplo, los institutos urbanos públicos, que son unos gestores, tienen a la academia como la gente que se consulta a la hora de dudas, para saber cómo hacer las cosas para no equivocarse en la gestión porque eso «le provocó al alcalde».
Ahí cada quien debe ejercer su rol, dice López Ortega. La academia, la investigación, la memoria histórica; los colegios, la profesionalización, los gestores, la ejecución, y los ciudadanos la presión, la exigencia porque uno también tiene que presionar con mayor protagonismo porque somos los dueños. Nos falta conciencia para llegar a esos niveles de reclamo vistos en sociedades avanzadas.
Consumo Cultural
Fuera de casa
• Pasear: 53% dijo que sólo lo hace en fines de semana
• Comer en restaurantes: 54% reveló que nunca lo hace
• Ir al cine: 39% confesó que va sólo los fines de semana
• Ir al gimnasio o a trotar: 70% nunca lo hace
• Visitar centros comerciales: 13% casi nunca asiste
• Asistir a eventos deportivos: 37% sólo los fines de semana
• Jugar pool: 74% nunca lo hace
• Jugar en salones de videojuego: 85% nunca lo hace
• Ir a misa: 49% los fines de semana
Dentro de casa
• Ver televisión: 76% lo hace todos los días
• Escuchar radio: 71% todos los días
• Leer prensa: 49% todos los días
• Leer revista: Sólo 30% los fines de semana y 32% nunca
• Escuchar música: 65% lo hace a diario
• Ver cine en video: 48% entre sábado y domingo
• Estar ante un computador: 15% todos los días, mientras 71% nunca
• Jugar videojuegos: 80% nunca lo hace
• Jugar dominó: 36% los fines de semana
– Leer libros: 32% nunca lo hace y 25% casi nunca
Fuente: UCAB, Escuela de Comunicación Social
Estudio impulsado por el profesor Marcelino Bisbal
Fotos: Emanuele Sorge y Luis Alberto Perozo