Quería ser un gran jugador de baloncesto, quería ser capaz de vender con su imagen, quería salir adelante, tal como su padre le enseñó tanto a él como a sus hermanos mayores, hoy todos profesionales. Sin embargo, con 21 años de edad, Israel Shadad Madrid Álvarez, conocido cariñosamente como «Shaddy» terminó sus días a manos de siete sujetos que sin escrúpulos le arrancaron la vida de una forma atroz.
Para el momento de su asesinato, el joven estudiaba cuarto semestre de Ingeniería Mecatrónica en el núcleo de la Universidad Experimental Politécnica Antonio José de Sucre de la ciudad de Carora, donde residía con su familia. La carrera le permitiría desempeñarse en otras carreras de una sola vez: Ingeniería Mecánica, Electrónica y Civil.
Israel también formaba parte de la selección de básquetbol del municipio Torres. Era un deportista nato, que desde muy pequeño se había destacado en futbolito, disciplina en la que entró luego de que lo hiciera uno de sus cinco hermanos mayores, recuerda Israel Madrid, padre del joven, quien después le impulsaría a entrar en un equipo de béisbol al ver las aptitudes físicas del muchacho, sobre todo lo fuerte de su brazo. Pero luego de estar en los equipos Los Toritos y Los Azulejos, el joven no pudo integrarse ya que otro deporte le apasionaba por completo: el baloncesto. El padre recuerda como personas cruciales en la vida deportiva de Israel a los entrenadores Pedro Serrano, Jaime León y otro llamado Tomás «El Cubano».
No obstante, luego de su muerte fueron muchos los homenajes que se le rindieron de parte de todas las disciplinas, incluso la Alcaldía de Torres entregó a su familia un reconocimiento póstumo por los aportes que hizo el joven al quinteto local.
El padre, con un desempeño de más de treinta años en el área de la construcción y diez como representante sindical que no duda en lanzar un discurso al momento de reclamar algún derecho hoy le cuesta hablar del menor de sus hijos. «Él era el joven más maravilloso del planeta y no sólo lo digo yo sino todos los vecinos y quienes lo conocieron. Era tan buena persona que a los quince años decidió ofrecerse como donante de órganos».
En la reseña informativa de EL IMPULSO, del 3 de agosto de 2011, publicada dos días después de que Israel sucumbiera ante la gravedad de sus heridas, se destaca el hecho de que dos vidas pudieron continuar gracias a la acción desinteresada del muchacho. «Su madre y sus hermanas no querían que se le tocara una parte de su cuerpo, pero los hombres de la familia insistimos para que se le cumpliera su deseo y pudiera salvar vidas después de su muerte», comenta el padre.
El «jefe» de la casa
Ser el más joven de la familia no impidió que Israel se convirtiera en el «jefe de la casa», ubicada en el sector Francisco Torres. El impacto de la pérdida para la familia fue tan grande que una de sus hermanas, radicada al momento del hecho en Maiquetía, decidió devolverse a Carora.
«Mis hijos fueron criados en un barrio de mala fama, que está marcado como un punto rojo por los cuerpos de seguridad, y del cual se habla muy mal, pero ellos salieron bien. Por eso pienso que la gente no se daña por dónde se cría sino por cómo se cría. Gracias a Dios todos son profesionales, sólo me faltaba Israel y una hembra de quince años que acaba de salir del bachillerato».
Casi a un año de la tragedia, algo que Israel Madrid padre conoce con certeza es que la partida de un ser querido es algo que no se puede superar. El dolor no sólo se sintió en la comunidad torrense, ya que amigos del joven acudieron desde Barquisimeto y Caracas para despedirlo.
De hecho, el dolor llegó al paroxismo cuando una falsa información, en torno a la captura de uno de los implicados en el homicidio, causó tal revuelo que hubo una situación de violencia en la sede de la Fiscalía, pero al final toda la información se trató de un malentendido. «El día del entierro, los compañeros del Politécnico no quisieron que el ataúd fuera llevado en la carroza fúnebre al cementerio sino que decidieron cargarlo por todo el camino. Al pasar por la sede del Cicpc pararon para exigir a las autoridades que se aplicaran en las investigaciones porque sentían que no se estaba haciendo nada para esclarecer el hecho, sobre todo por las incongruencias en las investigaciones.
El padre añora la seguridad que antes se respiraba en la capital del municipio Torres, «antes para ver un homicidio por arma de fuego eso costaba mucho, de hecho solo recuerdo haber sabido de dos durante mi adolescencia que casualmente sucedieron casi de forma simultánea».
Sueño militar
Por último, queda recordar que Israel también quería ser modelo y para ello llegó a concursar en un par de oportunidades en el concurso Míster Lara, donde siempre llegó en el segundo lugar, un resultado que asegura se debió a que «era negrito».
Tal vez esta decisión de aprovechar sus 1,90 metros de estatura, con un peso de 100 kilos de pura fibra muscular, fue causada en parte por la imposibilidad de ingresar a la Fuerza Armada Nacional, donde a pesar de las aptitudes físicas también se requería «una ayuda» que el joven no tuvo.
El mundo militar fue otra de las pasiones de Israel, quien desde pequeño mostró interés por todos los elementos relacionados con la milicia, al punto de que era el único en casa que en las fechas patrias veía la totalidad de los desfiles militares y siempre gustaba de usar ropa de la tonalidad de verde característica de esta fuerza. Sobre esto, su padre acota que el segundo nombre del muchacho está inspirado por el tercer presidente egipcio Anwar el Sadat. «A ese señor lo mató de un convoy militar y a Israel, lamentablemente, también lo mató un grupo».
Fiscal nacional debe encargarse del caso
El 24 de julio de 2011, Israel Shadad Madrid se encontraba en casa de su novia, al final de la calle Carabobo. Al terminar la visita decidió aceptar una invitación a pasar el rato en la Casa del Educador.
Mientras estaba en el baño, un grupo de siete muchachos llegó con intenciones de buscarle pelea a uno de sus amigos. Él intentó mediar en la situación, pero lo que consiguió fue terminar como la víctima.
Según testigos, luego de golpearlo los autores lo remataron a patadas. Inmediatamente fue trasladado al Hospital Pastor Oropeza de Carora y de allí fue traído al Hospital Central Antonio María Pineda, donde permaneció durante nueve días en el área de cuidados intensivos hasta que sucumbió por la gravedad de sus heridas.
El padre del joven denuncia que el informe de la autopsia señala como causa de muerte una fractura en el cráneo, sin embargo, al momento de ser ingresado en el centro de salud no tenía este tipo de heridas, por cuanto los politraumatismos que recibió causaron un edema que finalmente acabó con Israel.
Otra irregularidad que presentaría el caso es la presentación de dos mujeres como testigos por parte de los siete acusados, cuando éstas son concubinas de dos de ellos, un nexo que les impediría ser presentadas como declarantes. A ello se suma el hecho de que una de ellas es señalada de haber proveído una botella de licor con la cual se agredió a la víctima. Esto sin contar que otro de los autores estaría emparentado con agentes del Cicpc de Carora, lo cual complica aún más un caso que para los familiares del occiso avanza muy lentamente.
«Pedimos el nombramiento de un Fiscal con Competencia Nacional para el caso. Ya en una oportunidad solicitamos la remisión del caso a otra autoridad distinta al Cicpc porque no confiamos en este cuerpo ni el trabajo que están haciendo», dijo Israel Madrid padre.
Asimismo, le preocupa que uno de los funcionarios que maneja el caso ha tratado de tergiversar y confundir, especialmente en las acusaciones contra dos hermanos que también participaron en el hecho. «Nos preocupa y da dolor ver cómo estos ciudadanos se pasean por las calles de Carora tranquilamente como si no hubiesen cometido un delito, mientras los cuerpos de seguridad no hacen nada por darles captura», expresó.
En el transcurrir de estos diez meses, el padre ha estudiado exhaustivamente las leyes en materia penal y la Ley Orgánica de Protección al Niño, Niña y Adolescente; lamentablemente, considera que eran mejores las leyes que estos instrumentos reemplazaron, ya que el crimen llevado a cabo por los autores sería considerado como una pena por tratarse de menores de edad en varios de los casos.
Fotos: Luis Salazar