Los usuarios del transporte público no cuentan con paradas óptimas y quienes se ejercitan, lo hacen entre malos olores y desperdicios
Una de las arterias viales del oeste de la ciudad que se ha convertido en una alternativa para escapar de las colas generadas en las horas picos es la avenida Los Horcones, la cual empieza a la altura del Cementerio Nuevo en su extremo oeste, y continúa hasta la avenida La Salle, en el contrapuesto este.
En una longitud de más de dos kilómetros de vía, no pareciera que hubiese trayecto necesario para presentar numerosos problemas, sin embargo, lamentablemente en este caso, los dos mil metros son más que suficientes para mostrar un rostro bastante deteriorado.
En primer lugar, las condiciones de la capa asfáltica de la avenida muestran deterioro generalizado, por lo cual los conductores quienes deben aminorar el paso y cambiar de carril con la intención de esquivar los huecos.
Esta es la situación que se genera a la altura de la intersección de la calle 6 de Pueblo Nuevo, vía que se conecta con dicha avenida y que, en su sentido este-oeste, presenta un desnivel en el asfalto que provoca el congestionamiento del lugar.
En esa misma dirección, pero a la altura del Liceo Bolivariano Zarina Asuaje, ubicado en el barrio Campo Verde, hay huecos que interrumpen el paso vehicular y causan daños entre las unidades que transitan esa zona.
En el sentido contrario, a cien metros del semáforo que da inicio a la avenida por su lado oeste, hay una peligrosa falla que aún se puede esquivar, pero que, por su profundidad, podría ocasionar serios daños al incauto conductor que cayese en el hueco.
Llegando a la parada de taxis que se encuentra frente a la Universidad Politécnica Territorial Andrés Eloy Blanco, hay una boca de visita que todavía no ha sido instalada, lo cual se convierte en un peligro latente para los dueños de vehículos que pudiesen despistarse en el lugar.
Los de a pie sufren también
Para quienes no andan en carros, la situación no es más alentadora. Aquellos que deben tomar el transporte público en la zona, deben ‘calarse’ los efectos del elemento natural que esté reinando para ese momento.
Eliza Martínez, es una ama de casa que busca a sus hijos en una escuela cercana, pero que diariamente debe aguantar sol o lluvia en la parada que está frente a la entrada del Parque del Oeste.
«En días pasados soporté como media hora de lluvia debajo de esta parada que no tiene para sentarse, ni un techo», indicó la afectada, quien también precisó que, en la espera, se corre el riesgo de ser asaltada por los ‘malandros’ de la zona. «¡Estamos a la buena de Dios!»
Quienes hacen uso de la ciclo vía que se encuentra en la avenida, deben soportar el mal olor que hay en ciertas zonas del carril destinado para hacer ejercicio. Una de las usuarias de la Columna de Cheo, ha escrito que este sitio «se ha convertido en un vertedero de basura y de animales muertos», lo cual produce un olor repugnante que altera las actividades de quienes andan por allí.
Fotos: Atahualpa Lara