«El gobierno, en vez de comprar tanques de guerra, debía comprar más camiones tanques para repartirle agua a las comunidades necesitadas».
Eso se le escuchó la mañana de este miércoles a una de las personas que permanecía en el llenadero de agua potable en Carora, esperando por un camión cisterna que abasteciera su hogar.
Como esa había otras personas, mujeres y hombres, algunas llegadas desde la noche anterior con la esperanza de ser primeros a la hora de comenzar el llenado de los cisternas destinados a las comunidades.
«Todos los días tenemos que venir a montar guardia toda la noche, pero no por eso nos llevamos en la mañana el camión con el agüita pa’ la casa», manifestó Nelly Lozada, una de las jefas de familias que se encontraba en el llenadero desde el lunes en la noche.
Igualmente se quejó de ciertas irregularidades que vienen ocurriendo con la distribución por parte de los camiones de Hidrolara y la alcaldía de Torres.
Puso como ejemplo el de los cisternas que salen del centro de distribución hacia determinadas comunidades pero los vacían en una sola casa, dejando a los demás esperando.
Igualmente se quejan del incumplimiento de los programas de distribución pues los mismos son alterados por algunos conductores en complicidad con amistades en las barriadas.
En algunos sectores el problema se mantiene desde hace mucho tiempo, incluso años, como son los casos de El Rosario, Roble Viejo, cerro La Cruz, El Carmen, Quebrada Grande, La Guzmana, Valparaiso o La Loyola.
Este martes, la situación en el llenadero de la urbanización Francisco Torres no era diferente a la de días anteriores, con los grupos de personas «montando guardia» a la llegada de los cisternas e inscribiendo sus nombres en la lista que llevaba un funcionario de Hidrolara.
Se esperaba la llegada de cinco camiones procedentes de Barquisimeto, los cuales llegaron demorados a causa del cierre de la intercomunal Florencio Jiménez.
Uno de los presentes explicó que los cinco cisternas llegados la pasada semana a raíz de la visita de la ingeniero Adriana Díaz, presidenta de Hidrolara a la capital municipal sólo prestaron servicio durante dos días y se los llevaron, supuestamente porque también son necesarios en Barquisimeto.
Esperaban que en esta oportunidad no ocurra lo mismo pues debido a las fallas que ha presentado el sistema en las presas de Atarigua y Los Quediches el problema se ha agravado.
A esos problemas hay que agregar los constantes racionamientos del suministro eléctrico que obliga a la empresa hidrológica a paralizar el bombeo desde sus plantas.
Vecinos de La Cruz, Cerro Oscuro y La Guzmana se quejaron de la lentitud en los trabajos de instalación de una tubería de aguas blancas en la avenida 14 de Febrero.
«Esos trabajos como que no los van a terminar nunca porque ha pasado mucho tiempo desde que abrieron la zanja para meter los tubos y no sabemos cuándo tendremos agua en las casas», dijo uno de ellos.
Otra ama de casa se quejó de que en su barriada las tuberías sólo están de adorno porque hace mucho tiempo que por ellas no pasa una gota de agua y no se ven intenciones de remediar esa situación debido a los enfrentamientos políticos que no dejan operar de manera conjunta a los organismos relacionados con el suministro del vital líquido.
Y como viene ocurriendo desde que se agravó la crisis, diariamente en las oficinas de Hidrolara en Carora se presentan numerosos representantes de comunidades tratando de hablar con el licenciado Víctor Chirinos, nuevo jefe de la hidrológica en el municipio Torres, esperando respuestas satisfactorias a sus peticiones.
El funcionario debe recurrir a razonamientos técnicos para explicarles que el problema no es responsabilidad solo de Hidrolara sino también del Ministerio del Ambiente y Corpoelec.
Investigaciones
El problema está siendo objeto de algunas investigaciones, de acuerdo a lo que pudo conocerse extraoficialmente.
Se supo que en anteriores administraciones se entregaron llaves de válvulas a gente afecta al chavismo quienes actualmente las cierran a su antojo impidiendo a la mayor parte de las comunidades a disponer del agua.
«Esas personas, por razones políticas, cierran las válvulas para acusar al gobernador por la falta de agua», dijo el informante.
Se tiene previsto cambiar esas válvulas para que las llaves de que disponen esas personas no puedan ser utilizadas.
También se investigan casos de camiones de Hidrolara que distribuyen les 13.000 litros tomado del llenadero en una sola casa, dejando sin el líquido vital a las otras familias necesitadas.
«La investigación está en marcha y pronto habrá resultados», dijo el informante. HJB
Fotos: Luis Salazar