En Moroturo, ni siquiera por tratarse de una población rodeada por fincas productoras de alimentos, sus habitantes reciben la atención que se merecen por parte de la alcaldía de Urdanerta y la gobernación de Lara.
«Pareciera como si este pueblo no existiera porque nadie viene a ver como vivimos, mucho menos el alcalde, a quien solamente vemos pintado en algunos camiones de tanques», manifestó Gregorio Arias, uno de los pobladores.
La desidia que impera sobre Moroturo comienza a notarse desde que se sale de Santa Inés pues la carretera se encuentra destrozada por completo, en algunos tramos imposible de transitar, incluso en vehículos rústicos.
«Aquí no ganamos para reparar nuestros carros porque por tantos huecos que hay continuamente tenemos que repararles el tren delantero, cambiarle amortiguadores y ajustarlos», dijo por su parte Orlando Ramírez, conductor de una de las líneas que cubre la ruta hacia Santa Inés.
Manifestó que hace muchos años no le dan mantenimiento a la vía y en invierno el paso por la quebrada Urama se hace imposible.
Pero en el casco de la población la situación no es mejor pues las calles, comenzando por la principal, también se encuentran destrozadas.
«Vinieron y abrieron zanjas para meter unas tuberías, pero no las taparon y ahora con las lluvias no se puede pasar por esas calles», expresó Hugo Arias, otro vecino.
En Moroturo persiste el riesgo por el río Pozo Azul, el cual en más de una oportunidad se ha salido de su cauce debido a que el mismo se encuentra obstruido por los arbustos.
«El año pasado el agua nos llegó al cuello y hubo muchas pérdidas en negocios y casas de familia, y hasta en la escuela, pero ni por eso la alcaldía se acordó de quitar todo ese monte para que el agua corra libremente», manifestó Rafael González mientras señalaba el paso del río por la población.
Cree que aún hay tiempo de que desde la alcaldía se ordene un operativo de limpieza del cauce antes de que vuelva a ocurrir un desastre como el del año anterior.
En Moroturo, otro ejemplo de la desidia oficial es la plaza Bolívar, completamente abandonada, sin mantenimiento alguno.
No hay nadie que retire las hojas y ramas de los árboles, no cuenta con alumbrado ni bancas donde sentarse y hasta el busto del Libertador se encuentra muy deteriorado.
«Venir a la plaza es un peligro, sobre todo de noche cuando es imposible pues la oscuridad se presta para que actúen los antisociales.
En similares condiciones se encuentra el cementerio, cubierto por la maleza al punto de que no se puede llegar a algunos sectores donde las tumbas no se ven, además de que la cerca perimetral desapareció hace tiempo.
¿Y cómo están con el agua?
«Aquí no tenemos vida con el agua porque llega a veces, pero es salada», dijo otro de los habitantes. En Moroturo también requieren de patrullaje policial para alejar a los delincuentes procedentes de otras poblaciones.
Igualmente alumnos de la escuela granja de Moroturo están exigiendo doten la institución de al menos un autobús para el transporte hasta el poblado pues actualmente deben trasladarse en «colas» o caminando a la orilla de la carretera, lo que es un riesgo.
«Al alcalde que se acuerde de Moroturo», dijo por último Gregorio Arias.
Fotos: Luis Salazar