Hace muchos años, en este mi Barquisimeto, siendo muy joven aún, conocí a un señor que una camioneta ranchera vendía queso de Carora.
A este señor lo llamaban cariñosamente «Pepi». Fue un hombre trabajador, buen padre, buen amigo, buen hijo, buen compañero, y buena gente; era amigo de mi padre León Meléndez Santeliz, periodista bohemio, poeta.
Eran en unos tiempos cuando ellos eran alumnos de don Chío Zubillaga Perera en Carora, donde vivió mucho tiempo Pepi. Su nombre de vida era Rafael Andrés Montes de Oca. Se reunía con sus amigos y se echaban sus palitos en la bodega de Escolástico Ochoa. Allí junto a poetas, escritores, bohemios, practicaba la amistad con todos los que llegaban a esa bodega, que era de su compadre Escolástico: incursionó en la política, donde tuvo grandes cargos, de secretario de gobierno en su estado natal a la gobernación, en el gobierno del doctor Herrera Campins.
Fue ministro de Relaciones Interiores, fue destacado presidente de la República encargado 26 veces, hombre generoso, ayudaba a todo aquel que necesitó de él; estuvo en la directiva de Telecentro, donde tuvo su programa Gente de Primera. Fundó un periódico llamado Hoy: los 14 de enero dedicaba un programa a la Divina Pastora. Desde la plaza que está al frente del templo entrevistada a devotos a la virgen, y se dirigía a la Pequeña Mavare en bonitas canciones. Esto era todos los años. Nos hará mucha falta.
Fue amigo también de esteban Rivas Marchena, periodista y poeta, y fue amigo de mucha gente. Cuando fue presidente por primera vez, Escolástico Ochoa, el bodeguero que era su compadre, colocó frente a su bodega una pancarta de banda a banda atravesando la calle, que decía: ‘Na guará mi compadre Presidente». Varias veces lo encontré en centros comerciales y me saludaba con cariño y me preguntaba por mi hermano Chichito y recordaba mucho a mi padre.
Adiós Pepi, te recordaremos siempre. (QEPD)