Hay un quinto evangelista de acuerdo con las más fidedignas fuentes bolivarianas. Excavando en las inmediaciones del Samán de Güere se encontró un texto atribuido a Reyes Cárdenas, el evangelista bolivariano por antonomasia, según el cual Hugo de los Pobres fue el hijo verdaderamente encarnado de Dios para el Tercer Mundo.
EL Nuevo Dios hecho hombre vino a la Tierra en un lejana aldea de la Provincia Norteamericana de Varinais, sita al sur del Mar Caribe que no es el Muerto, pero sí el Rojo-Rojito. Entre chigüires y babas, coplas y tonadas, el Hijo de la Divinidad vino al mundo, lo escoltaban ya sus Tres Reyes Magos de siempre: Fidel le trajo ron, Evo le ofrendó hojas de coca y Correita le dio de beber chicha con saliva de los Andes suyos.
El Niño creció, se hizo hombre a fuerza de lanzar rabos de cochino y prodigar sablazos por montón, expulsó, cucharón en mano, a los chicheros de la Plaza del Estudiante, se juramentó al pie del Árbol de la Vida, convocó a sus doce discípulos y decidió que iba a ser el Nuevo Mesías, más allá de lo que opinen los constructores de ese nuevo Sanedrín llamado Sambil.
Anduvo conspirando un tiempo y luego se dio a la vida pública esgrimiendo su precepto fundamentalista que ha convertido en norte de su doctrina: Por ahora, indica el inmediatismo y la precariedad, el corto plazismo y el ya veremos.
Entró a lomo de brioso caballo -blanco como el caballo blanco de Bolívar- en la vida pública para tirarse después catorce años de ineficiencia. Pontificó, exaltó, discriminó, preconizó, segregó, aseguró, profetizó, ofreció milagros, hizo promesas, lloró en cámaras, y legó al mundo bolivariano sus Diez Mandamientos reformulados que recogió para la Historia del Proceso el Evangelista Reyes Cárdenas:
1. Amarás al Líder sobre todas las cosas. 2. No tomarás el nombre del Líder de Líderes en vano.
3. Santificarás el día del Aló Dominical.
4. Honrarás a tu padre y a tu madre, a tus hermanos, y no dejarás que los humoristas se metan con la Hija ni con el Proceso.
5. No matarás, al menos que sea necesario en el Palacio de las Mil Flores o en el Canal de todos los venezolanos.
6. No cometerás actos impuros, salvo cuando viajes en tu avión planetario o llegues a paradisíaco destino.
7. No robarás, pero dejarás que los tuyos impunemente lo hagan.
8. No levantarás falsos testimonios ni mentiras, a menos que se trate de desacreditar a dirigentes de la oposición o a reyes y presidentes foráneos a los que siempre insultarás.
9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros, y mucho menos de los odiados golpistas escuálidos a los que por siempre habrás de encarcelar.
10. No codiciarás los bienes ajenos.
¡No tengo necesidad! Si ya todo es mío, respondió -ahíto y orgulloso- el Nuevo Mesías Bolivariano y Expropiador.
¡Felices Pascuas!