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“Trabajo es lo que hay que dar, y su valor al trabajo”. Varias veces he citado en este espacio de contacto con ustedes, de larga data en estas páginas queridas, esa línea de Andrés Eloy Blanco que, como muchas suyas, tanto me gusta. “Trabajo es lo que hay que dar, y su valor al trabajo”. El trabajo es dignidad humana en acción, porque mediante él la persona se realiza, por eso hay que valorarlo, tanto en el plano ético y social, como en el económico. Lo que la OIT llama “trabajo decente” es uno digno, bien remunerado, realizado en condiciones adecuadas y con seguridad social.
Este Primero de Mayo se celebró en una circunstancia que reclama reflexión y movilización en defensa del trabajo. Del trabajo como derecho y del trabajo como valor.
Uno de los primeros enfrentamientos públicos entre altos funcionarios del Gobierno; en que el Presidente cuestionado Nicolás Maduro fue derrotado y que en cierto modo pasó desapercibido, fue la negación de los gobernadores chavistas a aceptar que en su jurisdicción respresentates del gobierno central recibieran en paralelo un pressupuesto para realizar obras públicas, que de acuerdo con la Constitución le corresponde a los representantes del pueblo que son ellos los electos.
El régimen “cabello-madurista” se interna en el peligroso y escarpado barranco de la desesperación. El resultado electoral del 14A les mantiene pegados a la “rockola” con un despecho profundo e insondable. No saben que hacer con el dolor. Se sienten abandonados, traicionados por quienes consideraban suyos en alma, vida y corazón. Maduro y Cabello perciben engaño en aquellos que habían recibido sus migajas en forma de misión o pensión.
Indudable y evidente, ante las puertas de nuestro sano raciocinio, como la formación de nuestro intelecto, el desarrollo de nuestras destrezas, capacidades y habilidades, las cuales conforman un bendecido conglomerado adjunto a nuestra creación para edificar, pueden construir de ladrillo en ladrillo castillos, y cada vez, más altos en la medida que perseveramos, nos esforzamos, en la consecución de nuestros sueños, anhelos y metas.
Hay un libro que habla de la dictadura hitleriana, titulado La Noche de los Cristales Rotos, que entre otros acontecimientos narra la noche en la que policías fueron vestidos de civil para que atacaran las tiendas de los judíos, especialmente librerías, rompieran sus cristales e incendiaran, aparentando ser ciudadanos libres que protestaban contra la raza judía, para darle la razón al dictador.
“No hay grandes logros sin una gran lucha” (Depcer)
Desde que nacemos escribimos nuestra historia. Un llanto llena la estancia, se vuelcan las miradas sobre aquel infante limpio como un cántaro, hermoso como un amanecer; no hay oro que pueda igualarse a tal tesoro. Velozmente pasa el tiempo, el infante crece, aprende y avanza hasta tocar el sueño que urde el verano dentro de su pecho joven. Bulle el fuego, arde la llanura de los sueños, se empieza a elaborar el futuro. Atrás va quedando el estío como en oración, evaporado.
Esta semana asistimos en Caracas a la Embajada de Suráfrica para celebrar un aniversario más de su independencia, tuvimos la oportunidad de conversar con los diferentes embajadores africanos y cónsules acreditados en Venezuela y escuchar de ellos la solicitud de ese necesario y conveniente mayor intercambio comercial, político, cultural y diplomático de Venezuela con África.
La política exterior de Venezuela
Maduro se instaló, si será por poco tiempo está por verse. El CNE ganó la batalla que nosotros decidimos no librar. La crisis política no se dio porque se desmovilizó a la gente, convirtiendo la protesta en un “salserolazo”. Sí, finalmente perpetraron el fraude a cuya posibilidad se opusieron por años los técnicos de la MUD, muchos candidatos, destacados periodistas y otros cómplices.
El Sorocho maduró en presidente Pírrico Írrito. Muy apropiadamente al palacio de las flores llegan más flores y las que irán llegando, porque ésa no deja sin cambur a ningún allegado, cuando presidió aquello lo convirtió en un jardín. ¿Vuelve la era de los de la 4ª república y sus barraganas? ¿No los iban a freír en aceite? Repiten en el gabinete bastantes de los heredados del ilegítimo y los nuevos no tienen nada de nuevos, de manera que todo seguirá igual, o quizás sea mejor decir: de mal en peor.
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