Los 2 mil de Aparicio y la hazaña de Cañonero

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Un contacto de historia deportiva mensual alivia angustias, ansiedades o frustraciones en un país convulsionado y caótico que nos lleva a padecer este tipo de emociones, tan sutiles, que la mayoría de veces no nos damos cuenta que las padecemos.
En este espacio regaremos las efemérides más importantes de cada mes, crónicas que además permitirán pasear los caminos transitados cuando me desempeñé durante 18 años como jefe de las páginas de esparcimiento de este rotativo, la otra cara del periodismo que muestra el esfuerzo de hombres y mujeres que nos brindan, tanto en el ámbito aficionado como profesional, el recreo y placer de verlos en movimiento hasta el más alto nivel soñado por el barón Pierre de Coubertin, padre de los Juegos Olímpicos modernos.
Luis Aparicio
La noche del 15 de mayo de 1969, hace 44 años en el estadio de Detroit, el campo corto zuliano Luis Aparicio Montiel, se convirtió en el primer venezolano y segundo latino, después de Roberto Clemente, en conectar 2 mil hits en grandes ligas. Fue el único incogible en 5 turnos en el tercer episodio jugando con los Medias Blancas de Chicago, ante el veterano Earl Wilson. Los Tigres dejaron en el terreno al equipo del venezolano 2-1 por cuadrangular de Dick McAulisse en la décima entrada.
Llegó a las mayores el 17 de abril de 1956 con los Medias Blancas de Chicago que ganaron 2 por 1 a Cleveland, siendo el primer latinoamericano seleccionado como novato del año en esa temporada, luego de liderar la Liga en bases robadas y asistencias.
Su carrera de 18 temporadas registra 13 convocatorias al juego de estrellas, campeón de la Serie Mundial de 1966, 9 Guantes de Oro, líder en bases robadas durante 9 temporadas consecutivas, además al momento de su retiro líder de por vida en partidos jugados, asistencias y dobleplays para un jugador del campo corto. Militó además en los equipos Orioles de Baltimore y Red Sox de Boston, siempre en la Liga Americana.
Todos estos reconocimientos le valieron ser exaltado al Salón de la Fama en su sexto intento, logrando la mayor cantidad de votos en 1984 con 341 votos para un 84,62%, por encima de Harmon Killebrew y Don Drysdale.
El zuliano, barquisimetano adoptado, es una enciclopedia del béisbol venezolano. A Luis Alvarez, un especialista del beisbol de ESPN televisión, le oí decir un día que, “nacer en Venezuela, cuna de los campo cortos, y haber visto jugar a Luis Aparicio, es equivalente a haber nacido en Argentina y vivido en la época de Maradona, o en Brasil y haber visto a Ayrton Senna detrás del volante.
Cañonero
El primero de mayo de 1971, 42 años atrás, hubo una gran sorpresa hípica internacional cuando el caballo norteamericano Cañonero, representante de Venezuela, se adjudicó el Derby de Kentucky, primer peldaño de la triple corona norteamericana bajo la conducción del jinete venezolano Gustavo Ávila y el entrenamiento del también compatriota Juan Arias.
Nacido en los Estados Unidos, fue comprado por 1200 dólares (antes del viernes negro: 4.30), por Pedro Baptista, comerciante de Caracas dueño de un stud que le cuidaba el entrenador Arias.
Baptista fijó la vista en una costosa potranca llamada Comenve, y el plebeyo Cañonero fue adquirido por el pírrico precio para un regalo de bodas de su hija. Caballo misterioso que debutó en llave con la yegua, gran favorita, un jueves nocturno en La Rinconada, comenzando allí su hilo de sorpresas porque ganó sobre la más cotizada.
Escaló posiciones triunfando en buen número de competencias, siendo llevado a California a una prueba de 1.200 metros donde terminó tercero, y posteriormente quinto en el premier del Mar Futurity, bajo la conducción del propio Gustavo Ávila.
Eso inspiró a sus dueños para correrlo en el clásico de las rosas en Kentucky donde sorprendió al mundo después de severas críticas de comentaristas venezolanos.
Cañonero, con una historia que no cabe en la nota en su proceso de inscripción y posterior viaje para la carrera, terminó ganando esa y la segunda joya de las 3 gemas estadounidenses, el Preakness, para perder la tercera, el Belmont Stakes, donde terminó en la cuarta posición, luego de enfrentar serios problemas de salud previos a la competencia. Fue llevado a la cría donde resultó un fracaso.
El hipismo es eso. Se disfruta del más bello espectáculo en el cual los artistas principales son los purasangre, el maravilloso invento de los humanos dioses, en consecuencia desprovistos de divinidades.
¿Qué se apueste? Eso es perfectamente natural, de la misma manera como se juegan montañas de dinero en todos los deportes por excelencia, como los parleys en el beisbol de grandes ligas, el baloncesto de la NBA, en el fútbol, a la vino tinto voy, o hasta en las elecciones presidenciales.

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